cómo establecer objetivos en la vida

Establecer objetivos en la vida es fundamental para tener una vida plena pues éstos nos motivan, nos llenan de energía, y nos dan la sensación de tener una vida con significado.


Pero además de ello, el acto de ponernos objetivos nos brinda mayores posibilidades de poder alcanzarlos, pues nos señalan el camino, nos revelan prioridades, y nos ayudan a programarnos para poder alcanzarlos.


Veamos a continuación cuáles son los pasos necesarios para establecer objetivos en la vida:


Los objetivos generales son aquellos fines genéricos que queremos lograr o alcanzar en la vida.


Para establecer nuestros objetivos generales, podríamos tomar en cuenta nuestro propósito en la vida, nuestros sueños, nuestra pasión, aquello que nos gusta mucho hacer, o aquello que pensamos que nos haría felices o nos permitiría tener una vida plena.


Algunos ejemplos de objetivos generales podrían ser: ser libres financieramente, encontrar el amor de nuestra vida, formar una familia, ser los mejores en lo que hacemos, tener un excelente estado de salud, etc.


Al momento de establecer nuestros objetivos generales, debemos procurar que no sean tantos, de modo que podamos enfocarnos y concentrar nuestra energía en pocos objetivos, y no la dispersemos en varios. Lo recomendable es establecer como máximo unos cinco objetivos generales.


Una forma de establecer pocos objetivos generales es establecer objetivos que abarquen varios, por ejemplo, si queremos tener una casa y un auto, podríamos establecer como objetivo el tener mucho dinero.


Los objetivos específicos, también conocidos como metas, son objetivos concretos y medibles, que sumados nos permiten alcanzar nuestros objetivos generales.


Los objetivos específicos deben ser:

concretos: deben tener una definición clara y precisa, mientras más claros y precisos sean, mayores posibilidades tendremos de alcanzarlos.medibles: deben ser cuantitativos y estar ligados a un límite de tiempo, por ejemplo, ganar un determinado monto de dinero en un plazo determinado.ambiciosos: deben ser desafiantes, capaces de emocionarnos, casi inalcanzables. Objetivos ambiciosos nos proporcionan una mayor motivación, pero además, en caso de no alcanzarlos, al menos nos permiten obtener un resultado un poco menor, pero satisfactorio; a diferencia de objetivos pequeños en donde en caso de no alcanzarlos podríamos sentirnos decepcionados.alcanzables: nuestros objetivos deben ser ambiciosos, pero realistas, razonables y factibles; debemos tener la creencia de que son posibles y están a nuestro alcance.

Para establecer nuestros objetivos específicos debemos tomar en cuenta nuestros objetivos generales; por ejemplo, si uno de nuestros objetivos generales es ser libres financieramente, algunos de nuestros objetivos específicos podrían ser: tener ingresos mensuales de 10 000 para el próximo año, tener nuestra propia empresa en un plazo de 2 años, escribir un libro en un plazo de 6 meses, etc.


Al igual que en el caso de los objetivos generales, también debemos procurar establecer pocos objetivos específicos. Lo recomendable es tener como máximo unos cinco objetivos específicos por cada objetivo general que tengamos.


Una vez establecidos nuestros objetivos, el siguiente paso consiste en diseñar planes de acción que incluyan los pasos o las acciones que vamos a realizar para poder alcanzarlos.


Por ejemplo, si uno de nuestros objetivos es tener ingresos mensuales de 10 000 para el próximo año, podríamos establecer como pasos o acciones a realizar: solicitar un aumento de sueldo, buscar un nuevo empleo, aumentar las ventas de nuestro negocio, aprender a invertir en acciones, etc.


O si nuestro objetivo es tener nuestra propia empresa, podríamos establecer como pasos o acciones a realizar: buscar ideas de negocios, buscar fuentes de financiamiento, hacer los contactos necesarios, buscar un socio, elaborar un plan de negocios, etc.


Un requisito importante para poder lograr nuestros objetivos es tener una gran motivación o un fuerte deseo de alcanzarlos.


Nuestra motivación o deseo debe ser tan fuerte que lleguemos al punto de comprometernos con alcanzar nuestros objetivos cueste lo que cueste, y estemos dispuestos a superar todos los obstáculos o dificultades que se presenten en el camino.


Por lo que si no contamos con la suficiente motivación como para poder alcanzarlos, antes de pasar a la acción, el siguiente paso consiste en motivarnos a nosotros mismos; algunas formas de hacer ello son:

buscar razones o motivaciones conformadas por cosas que queremos o amamos: por ejemplo, podríamos tener como objetivo el ser libres financieramente debido a que queremos o amamos sentirnos realizados, poder viajar por el mundo, poder ayudar a los demás, etc.buscar razones o motivaciones conformadas por cosas que no queremos, odiamos o tememos: por ejemplo, podríamos tener como objetivo el tener nuestra propia empresa debido a que no queremos, odiamos o tememos aspirar sólo a la seguridad de un empleo, tener un jefe, tener que trabajar duro toda la vida, etc.buscar inspiración en otras personas: buscar personas que hayan alcanzado el objetivo que nosotros queremos y que nos sirvan de inspiración. Estas personas podrían estar conformadas por personas que conozcamos a las cuales podríamos también pedirles su guía y consejo, o por personas que no conozcamos personalmente y de las cuales podríamos, por ejemplo, leer sus biografías.usar los problemas, obstáculos o dificultades como impulso: ante los problemas, obstáculos o dificultades que se nos presenten el camino, en vez de sentirnos mal o dejar que nos debiliten, podemos optar por tomarlos como desafíos y hacer que nos sirvan de impulso o motivación para salir adelante.

Poner por escrito nuestros objetivos, así como los pasos o acciones que vamos a realizar para poder alcanzarlos, nos ayuda en la consecución de nuestros objetivos, ya que nos permite hacer una fuerte declaración de éstos, así como poder recordarlos permanentemente.


Los pasos necesarios para poner por escrito nuestros objetivos así como nuestro plan de acción son los siguientes:

escribir objetivos generales: en primer lugar debemos hacer una lista con todos nuestros objetivos generales ubicados en orden de importancia, poniendo nuestro objetivo principal en la parte de arriba.escribir objetivos específicos: luego, en la misma lista (aunque también es posible hacerlo en otra) escribimos los objetivos específicos que nos hemos propuesto alcanzar para poder cumplir cada objetivo general (en caso de ponerlos en la misma lista los escribimos debajo de cada objetivo general).escribir plan de acción: y, finalmente, en una lista aparte (aunque también es posible hacerlo en la misma lista de los objetivos) escribimos los pasos o acciones que vamos a realizar para poder cumplir nuestros objetivos.

Nuestra lista de objetivos debe estar en un lugar (o varios lugares) que siempre miremos, de modo que siempre tengamos presente cuáles son nuestros objetivos y, por ejemplo, recordemos que siempre debemos hacer cosas que nos permitan alcanzarlos, y evitar hacer cosas que nos desvíen del camino hacia su cumplimiento.


Por ejemplo, nuestra lista podría estar ubicada en un cuaderno que siempre usemos, en el cajón de nuestro escritorio, en nuestra computadora, en nuestra billetera, o incluso, pegada en una pared o en un espejo.


Cabe resaltar que nuestra lista de objetivos debe ser flexible, lo que significa que con el tiempo podemos agregarle nuevos objetivos, o modificar alguno, quitarlo de nuestra lista, o cambiarlo de ubicación (al cambiar nuestras prioridades).


Lo mismo en el caso de nuestros planes de acción, debemos revisar constantemente los pasos y acciones que vamos a realizar para poder alcanzar nuestros objetivos, y modificarlos o cambiarlos en caso de que no estemos obteniendo los resultados esperados.

Imagen: tolgakosta

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Pero además de ello, el acto de ponernos objetivos nos brinda mayores posibilidades de poder alcanzarlos, pues nos señalan el camino, nos revelan prioridades, y nos ayudan a programarnos para poder alcanzarlos.


Veamos a continuación cuáles son los pasos necesarios para establecer objetivos en la vida:


Los objetivos generales son aquellos fines genéricos que queremos lograr o alcanzar en la vida.


Para establecer nuestros objetivos generales, podríamos tomar en cuenta nuestro propósito en la vida, nuestros sueños, nuestra pasión, aquello que nos gusta mucho hacer, o aquello que pensamos que nos haría felices o nos permitiría tener una vida plena.



Algunos ejemplos de objetivos generales podrían ser: ser libres financieramente, encontrar el amor de nuestra vida, formar una familia, ser los mejores en lo que hacemos, tener un excelente estado de salud, etc.


Al momento de establecer nuestros objetivos generales, debemos procurar que no sean tantos, de modo que podamos enfocarnos y concentrar nuestra energía en pocos objetivos, y no la dispersemos en varios. Lo recomendable es establecer como máximo unos cinco objetivos generales.


Una forma de establecer pocos objetivos generales es establecer objetivos que abarquen varios, por ejemplo, si queremos tener una casa y un auto, podríamos establecer como objetivo el tener mucho dinero.


Los objetivos específicos, también conocidos como metas, son objetivos concretos y medibles, que sumados nos permiten alcanzar nuestros objetivos generales.


Los objetivos específicos deben ser:

concretos: deben tener una definición clara y precisa, mientras más claros y precisos sean, mayores posibilidades tendremos de alcanzarlos.medibles: deben ser cuantitativos y estar ligados a un límite de tiempo, por ejemplo, ganar un determinado monto de dinero en un plazo determinado.ambiciosos: deben ser desafiantes, capaces de emocionarnos, casi inalcanzables. Objetivos ambiciosos nos proporcionan una mayor motivación, pero además, en caso de no alcanzarlos, al menos nos permiten obtener un resultado un poco menor, pero satisfactorio; a diferencia de objetivos pequeños en donde en caso de no alcanzarlos podríamos sentirnos decepcionados.alcanzables: nuestros objetivos deben ser ambiciosos, pero realistas, razonables y factibles; debemos tener la creencia de que son posibles y están a nuestro alcance.

Para establecer nuestros objetivos específicos debemos tomar en cuenta nuestros objetivos generales; por ejemplo, si uno de nuestros objetivos generales es ser libres financieramente, algunos de nuestros objetivos específicos podrían ser: tener ingresos mensuales de 10 000 para el próximo año, tener nuestra propia empresa en un plazo de 2 años, escribir un libro en un plazo de 6 meses, etc.


Al igual que en el caso de los objetivos generales, también debemos procurar establecer pocos objetivos específicos. Lo recomendable es tener como máximo unos cinco objetivos específicos por cada objetivo general que tengamos.


Una vez establecidos nuestros objetivos, el siguiente paso consiste en diseñar planes de acción que incluyan los pasos o las acciones que vamos a realizar para poder alcanzarlos.


Por ejemplo, si uno de nuestros objetivos es tener ingresos mensuales de 10 000 para el próximo año, podríamos establecer como pasos o acciones a realizar: solicitar un aumento de sueldo, buscar un nuevo empleo, aumentar las ventas de nuestro negocio, aprender a invertir en acciones, etc.


O si nuestro objetivo es tener nuestra propia empresa, podríamos establecer como pasos o acciones a realizar: buscar ideas de negocios, buscar fuentes de financiamiento, hacer los contactos necesarios, buscar un socio, elaborar un plan de negocios, etc.


Un requisito importante para poder lograr nuestros objetivos es tener una gran motivación o un fuerte deseo de alcanzarlos.


Nuestra motivación o deseo debe ser tan fuerte que lleguemos al punto de comprometernos con alcanzar nuestros objetivos cueste lo que cueste, y estemos dispuestos a superar todos los obstáculos o dificultades que se presenten en el camino.


Por lo que si no contamos con la suficiente motivación como para poder alcanzarlos, antes de pasar a la acción, el siguiente paso consiste en motivarnos a nosotros mismos; algunas formas de hacer ello son:

buscar razones o motivaciones conformadas por cosas que queremos o amamos: por ejemplo, podríamos tener como objetivo el ser libres financieramente debido a que queremos o amamos sentirnos realizados, poder viajar por el mundo, poder ayudar a los demás, etc.buscar razones o motivaciones conformadas por cosas que no queremos, odiamos o tememos: por ejemplo, podríamos tener como objetivo el tener nuestra propia empresa debido a que no queremos, odiamos o tememos aspirar sólo a la seguridad de un empleo, tener un jefe, tener que trabajar duro toda la vida, etc.buscar inspiración en otras personas: buscar personas que hayan alcanzado el objetivo que nosotros queremos y que nos sirvan de inspiración. Estas personas podrían estar conformadas por personas que conozcamos a las cuales podríamos también pedirles su guía y consejo, o por personas que no conozcamos personalmente y de las cuales podríamos, por ejemplo, leer sus biografías.usar los problemas, obstáculos o dificultades como impulso: ante los problemas, obstáculos o dificultades que se nos presenten el camino, en vez de sentirnos mal o dejar que nos debiliten, podemos optar por tomarlos como desafíos y hacer que nos sirvan de impulso o motivación para salir adelante.

Poner por escrito nuestros objetivos, así como los pasos o acciones que vamos a realizar para poder alcanzarlos, nos ayuda en la consecución de nuestros objetivos, ya que nos permite hacer una fuerte declaración de éstos, así como poder recordarlos permanentemente.


Los pasos necesarios para poner por escrito nuestros objetivos así como nuestro plan de acción son los siguientes:

escribir objetivos generales: en primer lugar debemos hacer una lista con todos nuestros objetivos generales ubicados en orden de importancia, poniendo nuestro objetivo principal en la parte de arriba.escribir objetivos específicos: luego, en la misma lista (aunque también es posible hacerlo en otra) escribimos los objetivos específicos que nos hemos propuesto alcanzar para poder cumplir cada objetivo general (en caso de ponerlos en la misma lista los escribimos debajo de cada objetivo general).escribir plan de acción: y, finalmente, en una lista aparte (aunque también es posible hacerlo en la misma lista de los objetivos) escribimos los pasos o acciones que vamos a realizar para poder cumplir nuestros objetivos.

Nuestra lista de objetivos debe estar en un lugar (o varios lugares) que siempre miremos, de modo que siempre tengamos presente cuáles son nuestros objetivos y, por ejemplo, recordemos que siempre debemos hacer cosas que nos permitan alcanzarlos, y evitar hacer cosas que nos desvíen del camino hacia su cumplimiento.


Por ejemplo, nuestra lista podría estar ubicada en un cuaderno que siempre usemos, en el cajón de nuestro escritorio, en nuestra computadora, en nuestra billetera, o incluso, pegada en una pared o en un espejo.


Cabe resaltar que nuestra lista de objetivos debe ser flexible, lo que significa que con el tiempo podemos agregarle nuevos objetivos, o modificar alguno, quitarlo de nuestra lista, o cambiarlo de ubicación (al cambiar nuestras prioridades).


Lo mismo en el caso de nuestros planes de acción, debemos revisar constantemente los pasos y acciones que vamos a realizar para poder alcanzar nuestros objetivos, y modificarlos o cambiarlos en caso de que no estemos obteniendo los resultados esperados.

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negocio de multinivelAyer, a las 22 h de Uruguay, en mi espacio de televisión dedicado al Marketing y Negocios, di la respuesta a una consulta que me planteó una empleada de un local gastronómico de un shopping de Montevideo.

La pregunta fue: ¿Quién establece los precios a que se venden las mercaderías en el local?, Mi respuesta fue muy simple: Los establecen los dueños del negocio.


Pero el éxito de la fijación de precios depende de muchas otras variables, que van más allá de la voluntad de los dueños de los negocios.


En primer lugar, y por encima de la cátedra académica, está la decisión de comprar o no comprar por parte del posible cliente. Y para esa decisión también intervienen numerosos factores, como por ejemplo la necesidad del producto, o el deseo de poseer ese producto. Esos son los dos grandes factores de decisión: Necesidad y Deseo.


Pero desde el punto de vista del comerciante destaqué la forma en que se ofrece un servicio de atención al cliente.


Si es un local gastronómico puede ser que le entregue la mercadería y el comprador se la tenga que llevar sin disponer de ningún lugar para comer con cierta comodidad. O puede ser que el local tenga dispuesta una mesa o barra para comer de pié o equipada con bancos altos. Y finalmente quizás disponga de mesas y  sillas para estar cómodamente sentados.


Las tres circunstancias ofrecer un servicio diferente. En el primer caso nada de servicio post venta. En el segundo pone a disposición una barra con bancos y en el tercero mesas con sillas.


A igualdad de precios podría decirse que el tercer local tendría las de ganar y con ello hacer más ventas pero si la prioridad del comprador es la rapidez pues, por ejemplo, tiene poco tiempo para comer, sin duda que comprará en el segundo local.


Si el tercer local, con mesas y sillas, cobra un poco más por sus productos no necesariamente se puede decir que es más caro, pues en realidad está ofreciendo comodidades que los otros locales no ofrecen. Aquí la decisión no la determinaría el precio sino la comodidad del cliente que prefiere pagar algo más pero disfrutar de la comodidad de las sillas y mesas a su alcance.


Por lo tanto, el servicio que se presta al comprador estaría determinando la decisión de compra, según los factores de comodidad, o de disponer de tiempo para comer o estar realmente apurado por parte del comprador.


En los tres casos se supone que hay igualdad de condiciones en cuanto a calidad de los locales en sus instalaciones, distancia del local al comprador, capacidad de pago del comprador, etc.


Como recomendación final yo digo que la diferenciación en la atención al cliente es un factor determinante en la decisión de compra, a igualdad de calidad de productos y local.


Como se puede apreciar, si bien el dueño de un local es quien determina el precio de venta de sus productos, hay un conjunto de otros factores que hacen que la competencia con otros locales y las motivaciones del posible comprador puedan hacer que los precios establecidos deben ser reajustados a las realidades circunstanciales del mercado.


Por supuesto que quedan fuera de estas consideraciones los precios de aquellos productos que se establecen por decretos del Poder Ejecutivo, como es el caso del precio de la leche, el gas, al agua, la electricidad, el teléfono, etc.-


El espacio de Marketing y Negocios del Prof. Sotelo se emite en forma quincenal los viernes a las 22 h. por TV LIBRE, dentro del Programa De Tu Lado y se distribuye en Montevideo por CableVisión y más de 70 canales de cable locales en el Interior del Uruguay.



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